Duelo en trabajadores de la pandemia

Los “trabajadores de la pandemia” (sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, servicios sociales trabajadores de funerarias y otros), suelen soportar un alto nivel de estrés en su labor asistencial y habitualmente tienen mecanismos personales de autorregulación para poder dar lo mejor de sí mismo en estas profesiones (momentos desconexión, hobbies o lugares en los que “no ser” profesionales de ayuda). En el estado de alarma tuvieron que  hacer frente, además, a una sobredemanda asistencial (en algunos casos el colapso), a la falta de recursos materiales y humanos, a la gravedad de la situación, a la soledad y la muerte de muchos pacientes en poco tiempo.

Todo ello y en un primer momento provocó respuestas de estrés agudo, a distintos niveles: a nivel fisiológico (náuseas, fatiga, escalofríos, mareos, dolor de cabeza, taquicardia, etc.), a nivel emocional (ansiedad, miedo, irritabilidad, shock emocional, etc.), a nivel cognitivo (hipervigilancia, pensamientos intrusivos, confusión, etc.), a nivel comportamental (incapacidad para descansar, para comer o ingesta compulsiva, habla acelerada, etc.). Todas estas respuestas son normales, pero con el tiempo se pueden convertir en respuestas de estrés post-traumático.

Los síntomas de estrés post-traumático (TEPT) pueden ser: flashbacks, trastornos del sueño, incapacidad a conectar, disociación, falta de recuerdos referentes a la pérdida, sensación de embotamiento, ansiedad continua, etc.

Por lo tanto, en terapia con estos profesionales se trabajan dos frentes: la elaboración de las pérdidas y la elaboración del trauma.

La elaboración de las pérdidas o el duelo en terapia tiene como fin ayudar a recordar la pérdida (los pacientes o la vida laboral anterior) de una manera que no esté definida por el dolor o la angustia. En este caso, la emoción predominante es la tristeza.

En el caso del trauma o de los eventos traumáticos, se desencadena una respuesta de lucha o huida en el cerebro a un grado tan extremo que lo desequilibra. La persona se vuelve hipersensible a las señales que le recuerdan el trauma. El trabajo con el trauma está orientado en aprender a colocar los recuerdos dolorosos en un espacio seguro y así poderlos elaborar para minimizar el impacto sobre la vida del doliente. Las emociones predominantes son miedo e impotencia.

En terapia, desde la distancia con el trauma se empieza a recuperar, o construir recursos positivos para regular las emociones, recobrar el sentimiento de control, definir los límites, desarrollar nuevas perspectivas y reflexionar sobre la experiencia.

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