Duelo por la antigua normalidad

Con la llegada de la COVID-19 nuestras vidas se han visto congeladas, se ha creado un antes y un después y esto nos ha obligado a revisar gran parte de nuestros proyectos vitales que antes dábamos por hechos.

La agresividad del virus nos ha enfrentado a nuestra vulnerabilidad, a la consciencia inmediata de ser mortales y a darnos cuenta de que en muchas ocasiones no tenemos herramientas para manejar el dolor.

La COVID-19 ha traído pérdidas humanas pero también materiales y ambas son legítimas, crean incertidumbre y causan angustia. Además, el confinamiento modificó nuestra forma de relacionarnos con las personas de nuestro entorno y con la vida en general. La llegada del teletrabajo, las relaciones por videoconferencia, la ausencia de contacto físico… todas estas “novedades” han supuesto un mayor o menor reajuste para cada persona y dependiendo de las herramientas que poseían antes de que todo ocurriera, así será su adaptación a la nueva realidad.

Experimentamos la falta de libertad y la falta de control personal sobre nuestro ocio, viajes, visitas a familiares y amigos. Además, la inseguridad sobre la evolución de la pandemia y el rápido aumento de los contagios nos ha hecho vivir en un estado creciente de ansiedad y de falta de control que han impedido la elaboración emocional de la situación. En un periodo muy corto de tiempo hemos perdido “nuestra vida” y nos han aflorado sentimientos de impotencia y tristeza.

El paciente tiene que elaborar este relato junto con el terapeuta en el espacio seguro de la terapia y darle autorización a sentir las emociones derivadas de su pérdida (sea ésta física o inmaterial). Ayudarle a afrontar el significado que esta pérdida tiene en la vida del paciente sin minimizar, ni juzgar la experiencia de sufrimiento, reconocer que la pérdida se experimenta personal y subjetivamente. Y en resumen, encontrar un punto de partida para la reconstrucción de nuevos significados.

No seremos los mismos de antes y tenemos que construir las personas que seremos.

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