Pérdidas no tangibles y materiales

En estos meses hemos reconocido pérdidas en tres grandes áreas: la economía, la salud y las relaciones sociales. Estas pérdidas no tangibles son la base sobre la cual el duelo se ve dificultado.

Pensar que si no has perdido la vida o no has perdido un familiar o un amigo “no puedes quejarte” hace que mucha gente sienta un malestar no expresado, lo que los psicólogos llamamos un duelo desautorizado.

Lo cierto, es que todos hemos perdido y todos estamos de duelo, unos por pérdidas emocionales y otros por pérdidas materiales, y todos, por la pérdida de la vida anterior, los planes y la proyección de seguridad que teníamos. Los acontecimientos que rodean la pandemia de coronavirus nos han obligado a nuevas formas de estar en el mundo, entre nosotros y con nuestra vida cotidiana.

Las personas que han perdido negocios, casas o dinero tienen derecho a expresar su duelo y a que nos sea desautorizado, no es menos doloroso o el dolor no tiene porqué ser comparado por no haber perdido la vida o un familiar.

A menudo son los ahorros y el esfuerzo de toda una vida, el medio de subsistencia de una familia y las proyecciones de futuro que se tenían para una jubilación tranquila. Éstas pérdidas llevan a asociadas una profunda angustia e incertidumbre y en ocasiones consecuencias legales y económicas que desconocen cómo afrontar.

En estos perfiles se concentra una posibilidad de aumento de las conductas autolesivas y suicidas que hay que tener en cuenta.

En terapia nos centraremos en devolver el derecho a estar en duelo. Afrontar el significado que ésta pérdida tiene en la vida de la persona sin minimizar, ni juzgar la experiencia de sufrimiento, reconocer que la pérdida se experimenta personal y subjetivamente. Validar sus sentimientos y ayudarle a rediseñar un nuevo escenario vital.

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